
Esta segunda generación del
Ford Fiesta que se conoció en la Argentina ya vino mal parida de entrada: forma parte del proyecto
Amazon que generó una plataforma regional que también formó parte de la
EcoSport, que fue lo que en definitiva salvó el proyecto. Las ventanillas del modelo resultante terminaron siendo marcadamente mas pequeñas que las de su similar europeo, restándole parte de su estética. El motor, el añoso 1.6 tampoco ayudó. Años mas tarde se produjo el
primer restyling y su primera demarcación respecto de lo que le quedaba de su similar europeo. Una trompa olvidable que además conllevó la disminución en la calidad de los acabados. Pésimos tapizados y un aspecto interior muy desmejorado, con un precio que nunca fue de los mas acomodados. Digamos que
Ford utilizó la estrategia de que la marca de autos mas prestigiosa del país debería venderse sola, sin darse cuenta de que esa idea hace veinte años que no les funciona.
Ahora, con la pronta llegada del totalmente
nuevo Ford Fiesta que dicho sea de paso, entre rumores, notas varias, gacetillas periodísticas y promesas de que “ya sale” va a ver la luz en
2011 cuando en Europa salió en
2008, en vez de pensar en echar este
Fiesta Mercosur en el definitivo olvido y pensar en escalonar bien el nuevo modelo, aparece este nuevo restyling que ya nos suena a cargada, a tomada de pelo, a mojada de oreja.
También recurre a otro recurso ya remanido en estos engendros brasileros y que nos harta: todo rediseño debe tener tazas cada vez mas rebuscadas. Y también tiene unas tomas de aire dignas de un taller tunero de cuarta.
Queda claro: este
nuevo viejo Fiesta va a quedar en el escalón de abajo, mas o menos accesible para el asalariado común, para el plan Ovalo y susceptible de bajar el equipamiento según se necesite aunque tenga que venir con cinturones de seguridad de
hilo sisal. Tal vez hasta lo llamen “
Fiesta One”. El otro
Fiesta, el nuevo, proveniente del exterior, va a tener una escala de precios superior, posicionado mas arriba y para un público de mas categoría. Así, un señor que dispone de un cierto capital y éxito en su vida profesional va a manejar un auto que en Europa ocupa el nicho de mercado de un
Fiat Duna bien equipado. Mientras tanto, el
Focus construido en
Pacheco, que da trabajo a obreros argentinos, va a verse canibalizado porque si el
Fiesta se le superpone en precio, va a tener que subir los suyos, con la lógica pérdida de mercado.
Y pensar que uno criticaba los paragolpes del
Sierra, que provenían de la versión norteamericana de la
XR4Ti en lugar de los estilizados del modelo europeo. ¡Ojalá hoy sea esa la única diferencia! Porque esta nueva trompa del nuevo
viejo Fiesta, que nos parece una cargada, con ese intento de acoplar líneas rectas del remanente
New Edge con este intento redondeado que tampoco es
Kinetic Design y esa enorme parrilla baja, negra, estéticamente insostenible, de tan bajo vuelo estilístico y de la que se nos hace muy difícil ejercer una crítica sin terminar en el exabrupto, nos hace sentir realmente ofendidos, al punto tal de buscar algún cráneo de
Ford, si todavía hay alguno, invitarlo a salir a la calle, pronunciar a algún amigo aquella frase del barrio:
“-Teneme el saco-“ y asestarle unas cuantas trompadas.
Una critica constructiva para el blog, tratar de no escribir todo junto sino es agotador y poco limpio para leer
ResponderEliminarAdemás algún punto y aparte no le hace nada mal al texto.
ResponderEliminarGracias